Esperamos cientos de veces a lo largo del día... esperamos que pase el autobús, que llegue la hora de salida de nuestras clases o trabajos, que pase el minuto del microondas, que llegue una compañera para contarle algo, o incluso algo tan simple como que el agua hierva..
Ese tipo de espera es gratificante, sabemos que ocurrirán. Y esperamos, y obtenemos respuestas.
Pero no es de esas espera de las que yo hablo, sino de aquellas en las que nada basado en razonamientos lógicos nos otorga la razón, nada nos dice que aquello a lo que esperamos vaya a suceder realmente. Aun así esperamos. Y esperamos.
...Y esperamos.
Esperamos con entusiasmo, ansia, desesperación, desesperanza e ilusión,... y, al menos yo, siempre con impaciencia, mucha impaciencia...... Esperamos como quien espera algo asegurado...
El problema viene cuando la espera es en vano.
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