
No, no os penséis que soy una dramática. Que siempre estoy triste, o que tengo una vena autodemoledora.
Lo que ocurre es que únicamente siento deseos irrefrenables de escribir en estos momentos, cuando nada parece tener sentido.
Y es que me siento bien. Vale, bien, ya sé lo que pensais. Pero no, no estoy loca, ni tampoco soy bipolar. Si seguís leyendo vereis que soy consecuente con lo que escribo. Me siento si, muy bien... a no ser que me acuerde de Él.
Justo es en ese momento, cuando te sientes fuerte, la reina. La escritora de las reglas de este juego.
Cuando miras al pasado y recuerdas con una sonrisa avergonzada lo tonta que fuiste.
Cuando lees textos de hace tiempo, y te encuentras preguntándote cómo te pudiste enamorar de esa manera. Y es que ya hace tiempo que no le ves, que no le hablas. Que no le buscas en chat, ni le bombardeas a visitas (porque seamos sinceras, el 43% del total de las visitas a su perfil, son tuyas).
Ahora que miras a otros chicos. Ahora que cuando estás con alguien no les comparas, no piensas en él si quiera. Ahora que puedes deshinibirte sin pensar en nada, en nadie.
Es en ese mismo momento en el que de repente él te habla, y le encuentras tan encantador como siempre.
En el que él te guiña el ojo, como siempre, como nunca.
Y recuerdas cuál era el jodido motivo por el que perdías el sentido por sus palabras, y el huevos por un minimo roce de mejilla.
En el que él te guiña el ojo, como siempre, como nunca.
Y recuerdas cuál era el jodido motivo por el que perdías el sentido por sus palabras, y el huevos por un minimo roce de mejilla.
Pero no te preocupas. "Donde hubo, retuvo", dicen. Asique no le das mayor importancia.
Entonces le vuelves a ver, de fiesta. Y te roza, y lo sientes. Sacudes la cabeza, nada ha pasado, te dices. Sonríes, él lo hace. Recuerda respirar, bonita. No ha pasado nada, recuerdas.
Él baila conmigo. Yo intento no perderme sola. No ha pasado nada.
Aparece su novia. En efecto, no ha pasado nada. Sonríes amargamente, volviendo a la realidad. Discuten, como tantas otras noches.
La gente es mala, cotillea. Te dicen que hace un año que nada es lo mismo. Intentas no hacer caso a comentarios. "Que no tienen una relación real, que no se quieren". "Que solo quedan para follar". Y bla bla. Tranquila, no pienses. Son habladurías.
Ella llora, él no la deja sola.
"No entiendo la relación", dice alguien a tu lado. "Él no es feliz".
Y es ahí cuándo se te cae todo.
Cuando vuelves a recordar todo lo que tú podías haberle dado. Todo lo que tú podías haberle querido. Te lamentas, una vez más, por no haber tenido esa oportunidad. De que no te dejase entrar en su vida.
Le ves, y sabes que está solo. Rodeado de mucha gente, pero solo.
Y sientes que tú, sí tú, eres quién le conoce. Y te da rabia que nadie crea en él, que ni siquiera él lo haga. Porque tú confías en él. Confías en él de una manera incondicional. Ojalá él se viese de la manera en que tú lo ves.
Ojalá ella le viese de esa manera, y pudiera hacerle feliz. Pero no puede, porque no sabe lo que tiene. Ojalá ella le quisiera como yo le quiero. Ojalá él la quisiera como no se merece. Ojala fueran felices.
Ojalá ella le viese de esa manera, y pudiera hacerle feliz. Pero no puede, porque no sabe lo que tiene. Ojalá ella le quisiera como yo le quiero. Ojalá él la quisiera como no se merece. Ojala fueran felices.
No sabe lo que se pierde. Yo sí sé lo que me pierdo, siempre lo he sabido.
Y pensareis que estoy loca, sí quizás! ¿Por qué les deseo el bien? Por qué, si le quiero de una manera en la que dudo que alguien mas sea capaz de quererle...
Pero es que, queridos amigos, si ellos fuesen felices, yo podría dejar de soñar de una jodida vez.
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