Cuando miro a los grandes empresarios, exitosos profesionales, me doy cuenta de que se dividen en dos:
- Los que desde siempre han tenido claro su final en la vida, y lucharon por ello de manera incansable.
- Los que fueron unos "perdidos". Los que estudiaron una cosa y acabaron triunfando en otra. Los que no estudiaron, pero eran proezas, geneticamente hablando. Y bueno, ya me entendéis.
Y bueno, eso es algo con lo que ya contamos, verdad? desde el momento en que decidimos estudiar, nos arriesgamos a ello.
Pero entonces es cuando me paro a pensar, ¿Y si muero hoy? Sé que es dramático, extremista, duro. Pero jodidamente real. Y si eso pasara, ¿qué habría hecho hasta ahora?
Pues así un poco por encima la cosa se resume a: salir de fiesta, divertirme con algún que otro chico, ir a Marruecos, Italia y la mayor parte del norte. Sí, parece bastante, no? Pues no, porque tengo más planes a largo plazo que a corto. Tengo más sueños que realidades, y tengo más ganas de futuro que de presente.
Acabamos de nacer, como quien dice. Y hay cosas que si no hacemos ahora, no haremos nunca.
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