Y mirarte a la cara sin pensar que se notaría. Se me nota, cada frase que te digo me derrota. Y se me agotan las razones para no pensar en tí. Esta vez me quiero desahogar, prometer que se me pasará, amigo. Conseguir mirarte sin temblar.
Pensaba que ya no te quería en mi vida. Que no te necesitaba. Pero las ganas de llorar que me invaden cuando te veo me recuerdan lo equivocada que estaba.
Quizás no me gustes ya, quizás si. No lo sé.
Lo único que tengo por seguro es que no debo dejarme vencer de esta manera.
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