Me siento tan bien que pienso guardar en tarros de miel todo lo vivido.
Pa cuando no estés poder untar con algo dulce el agrio vacio. Que empieza a cocer y esto ya no es igual, ya no es lo mismo, ni parecio.
Otra noche envuelto en sus hojas, su alegria me moja y yo soy esponja que lo absorbe to, y en sus labios se esconde un dulce veneno.
Y empezo a subir de nuevo parriba buscando la vida. Me siento tan bien que voy a construir en el cielo un jardín sujeto con pinzas. Donde ir a plantar flores pa reir, cambiar mis temores por suaves caricias. Y en una calá llegar hasta tí, mezclarme en tu piel sin dejar pistas.
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