Mirarle, imaginar, y darte cuenta de que tú, si tú, podías ser la persona que él anda buscando. Mirarle y saber que todo podía ser perfecto, no sin esfuerzo, pero como bien sabemos, las cosas fáciles no merecen la pena.
Mirarle y ver el mundo en el que sabes que vivir sería una aventura. Mirarle y ver somo él no se da cuenta de que eres tú esa persona. Y querer gritarle que te escuche, que eres la persona que busca, que necesita...
Mirarle y saber que estás tan cerca, que ni siquiera te ve.
Y lo peor es que tú tampoco te ves del todo.
Y lo peor es que tú tampoco te ves del todo.
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