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I can resist anything.... but TEMPTATION.

martes, 1 de marzo de 2011

Reflexiones.

La verdad es que no estoy convencida de que lo que realmente necesite ahora mismo sea escribir, pero debo esperar los 30 minutos de megavideo y no puedo dejar de pensar. Por algo será. Y realmente tampoco estoy convencida de nada, asique supongo que simplemente deseo desahogarme...
Creo que soy demasiado rara. No deseo a nadie hasta que no veo que es "imposible". No anhelo tenerlo hasta que no me doy cuenta de que nunca lo tendré. No quiero conocerlo hasta que no entiendo que nunca le conoceré.
No me dejo llevar por una cara bonita ni una sonrisa. Si bien es cierto que son grandes puntos a favor, y que para un rato no viene mal una mirada descarada. Pero he de reconocer que no veo a nadie, que no lo observo hasta que no me siento atraida por su magnetismo, por su misterio, por su pasotismo. Los chicos que consiguen llegarme son aquellos que no demuestran lo que sienten, que no son los líderes de un grupo gracias a su extroversión, sino que son los que desprenden un aura de pasotismo que roza la antipatía, aquellos que no expresan sus opiniones... Son los chicos más difíciles, ya no de conseguir (que también), sino de llevar, de guiar, de mantener. Son los que más te hacen sufrir, los que impacientan y a los que no puedes culpar por su manera de ser, porque precisamente fue aquella que te atrajo.
Si esto se une a que soy algo materialista y no deseo en mi vida a un muerto de hambre, o al menos no a nadie sin ambiciones ni ganas de soñar, y, sobretodo, LUCHAR... entonces, obtenendremos una combinacion perfecta para mi, pero no para mi cordura ni autoestima.
Ah, y también tengo otra reflexión que no deja de invadir mis pensamientos de manera un tanto impertinente... Viendo Gossip Girl me doy cuenta de que yo no soy Serena, sino Blair. Y eso me hace cuestionarme muchas cosas, y no soy capaz de afirmar contundentemente si ese simil es una buena noticia. Siempre me he sentido afortunada por ser de esa manera, desde luego es la mejor para conseguir brillar, para alcanzar aquello que me propongo. El problema es que se supone que es Serena la buena, ¿no? Entonces, ¿soy la mala?

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