No me arrepiento, de momento al menos. De no ser así, si no jugase, y me sentase como siempre a esperar un solo mensaje, caería. Como siempre caigo. De esta manera caer resulta más difícil, que no imposible.
Me pediste que no pensase demasiado, que no me rallase más de la cuenta. Que me dejase llevar, yo debería haberte pedido la luna. Así estaríamos en igualdad de condiciones.
Odio no poder pedirte atención24h, ni sinceridad total, ni siquiera una promesa de que todo irá bien. Te juro que solo con eso me conformaba, y mandaba a la mierda todo lo demás, a cualquier otro.
Bien pensado, no tenemos un comienzo, así que, cómo vamos a tener un final? Me asusta todo esto. Me asusta que se me vaya de las manos, que me pille de algo que sé a ciencia CasiCierta que no va a ninguna parte.
Me asusta la idea de no ser correspondida, de que para ti esto sea solo una preciosa amistad. Ya sabes, soy muy maja.
Qué pasará entonces? qué pasará cuando salgamos de las tonterías y nos tengamos que enfrentar el uno al otro, sin corazas, sin un escudo mayor que sentirme bajo tu protección, y tú bajo la mía.
Avancemos un poco más, qué pasará cuando eso se acabe? Cuando sean cuatro tardes tontas de mantas, fotos, cafés y sueños, y luego ya no haya nada más. Cuando ya no pueda contar contigo para compartir mi vida, ni siquiera en el papel de amigo.
Siento que me importas demasiado, y no sé cómo he llegado a esto, para serte sincera. Pero me atemoriza la simple idea de acabar liando esto más de lo necesario, y que dejes de formar parte de mi existencia.
El dolor inunda mis ojos solo de imaginarme viviendo en un día en que tú no estés.
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