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I can resist anything.... but TEMPTATION.

jueves, 26 de julio de 2012

Otra vez, no contaré ni hasta 10.

JODER. No puede ser, has venido. ¿Qué mierda haces aquí? Espera. ¿Eres tú de verdad, o es lo que pretenden hacerme creer mi ansiedad y mi miopía? Esto no tiene gracia... ¡Sabía que debía salir de casa con gafas! Ah, no, no me gusta cómo me quedan. Noto como mi respiración se agita. Necesito acercarme y ver si eres tú. La gente me molesta. ¡Apartaros! Dios, vais demasiado borrachos. Puede que yo también.
Comienzo a verte mejor. Claro que eres tú, nadie más podría bailar de esa manera. Te tocas el brazo derecho con la mano que te queda libre del cubata. Llevas esa camiseta que tanto me gusta, la negra de Billabong con la que te conocí hace ya demasiado tiempo.
No me hagas esto, ¿qué haces aquí? Yo no piso tu terreno, no pises tú el mio.
Te giras hacia mí, te das cuenta de que estoy. Claro, si no dejo de mirarte es normal. Intento disimular, tarde. Me miras, me sonríes. Mierda. Te acercas. ¡No, no te acerques! Julia, recuerda no perderte, por favor.
Llegas, con esas maneras. Con esa sonrisa, amplia, perfecta. Los brazos abiertos, como quien recibe a un invitado. Pero ya sabemos los dos que nunca nos hemos dado la oportunidad de jugar a esas cosas.
Me avasallas a preguntas, suenas casual. En el fondo yo sé que si no fuera por la mierda que llevas en el cuerpo, no tendrías valor para sonreírme de esa manera. "¿Dos besos no? ¿Qué tal estás? ¿Bebes algo?" Yo te contesto pícara, desvergonzada. No pasa nada, somos dos conocidos hablando y coqueteando. O eso parece desde fuera. Tequila con limón y sal, cervezas y comentarios ingeniosos. Suficiente para derribar mis muros. Pero no hoy, hoy no.
"¿Hasta qué hora estás aquí? ¿Vuelves en taxi?", es lo que te digo. "Quédate en mi casa", es lo que me callo.
Risas, recuerdos.
Tus manos en mi cintura, levantando mi camisa. Mi falda más arriba de la cuenta, tu aliento demasiado cerca. Bromas mientras buscamos el dinero y la ropa que hemos perdido mientras nos sumergíamos en esta locura. Saltar la valla para volver con la gente. Budweiser para la boca seca. "¿Quieres? Toma". Y un guiño de ojos.
Me coges del cinturón, me acercas, y me susurras un: "nos vemos pronto".
Las imágenes me aturden, no puedo pensar con claridad. A quién quiero engañar, dejé de hacerlo a partir del cuarto chupito.
Dejo la cerveza en la barra, me alejo sin mediar palabra. Al baño, métete en el baño. Me viene a la cabeza una canción demasiado moñas de Hugo Salazar... Otra vez, vuelves a aparecer con tu carita de bueno, me haces enloquecer, y no me quiero perder entre tus gestos, tu risa, tus labios, no se...
Llego al baño, intento cerrar la puerta, una mano me para. ¿Cómo ha llegado tan rápido? Quizás yo tampoco haya corrido tanto.
Estás demasiado cerca, pero ¿qué me importa? ¿Qué es lo peor que me puede pasar? Las noches en vela, llenar de nuevos recuerdos mi mente, tus manos, tu boca, tu sonrisa, tu manera de bailar... Tan tuya.
Llego a la conclusión de que nada de eso se irá por mucho que yo me aferre a mi autocontrol esta noche, asique, ¡qué demonios! ayúdame a sucumbir. Ambos sabemos que nos pueden las ganas. Y sí, quizás mañana no nos hablemos, ni nos contestemos las perdidas, y nos evitemos a toda costa. Pero esta noche es nuestra, solo nuestra. Y necesito que me ayudes a caer en la tentación.
Sin saber cómo, me voy desabrochando botones, tus dedos se entrelazan con los mios. Me levantas a horcajadas. Ya se ocupará de sanar las heridas de esto la Julia del futuro, ahora prefiero dejarme llevar.


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